Y el trabajo autónomo, ¿para cuándo?

INÉS MAZUELA. UPTA-A

Los inicios del año siempre han sido meses complicados, en términos de afiliación, ya que están marcados por la estacionalidad y el descenso de actividad tras el periodo navideño. Cumple con el refrán que recuerda que “enero y febrero come el tendero de su dinero”. Pero a pesar de esta tónica histórica, las cifras que se han dado al inicio de este ejercicio son más que preocupantes y nos deben hacer reflexionar mucho sobre la situación en la que se encuentra el trabajo autónomo y las dificultades que aún seguimos encontrando para mantener nuestras actividades.

Si bien, como escribíamos el mes pasado en esta misma tribuna, 2019 ha comenzado con la entrada en vigor de un acuerdo histórico para el colectivo al haber conseguido la protección social universal a semejanza del trabajo asalariado, aún es pronto para que haya tenido alguna incidencia, y tampoco debe considerarse el fin del camino. Recordemos que 2019 debe ser un año transitorio mientras se articula la implantación del sistema de cotización por ingresos reales y que el acuerdo alcanzado contiene medidas que tienen que desarrollarse. Y la parálisis que previsiblemente se producirá una vez realizada la convocatoria adelantada de elecciones generales demuestra que las decisiones partidistas de las formaciones políticas han pasado por encima del interés de los ciudadanos y, sobre todo, de los autónomos y hace que sigamos siendo los más débiles los que saquemos reiteradamente este país adelante.

Así, continuamos a la espera que se modifique lo que, a juicio de UPTA, es uno de los mayores engaños que se han producido en materia fiscal a los profesionales autónomos, y que hace urgente y absolutamente prioritaria la modificación del artículo 11 de la “Ley de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo”, que se refiere a las deducciones por gastos de manutención cuando un profesional por motivos de trabajo se ve obligado a comer fuera de su vivienda. El texto correcto propuesto por UPTA está a la espera únicamente de la aprobación de una enmienda incluida en el Proyecto de Ley de Seguros y Reaseguros, ya pactada previamente con la mayoría de grupos parlamentarios.

Está también pendiente de modificación la normativa sobre Segunda Oportunidad y un desarrollo Reglamentario de la Ley de Mutuas colaboradoras de la Seguridad Social, espera que ya dura más de dos años y que, en estos momentos, en los cuales ha cambiado sustancialmente las coberturas sociales de nuestro colectivo, este nuevo Reglamento es absolutamente imprescindible para un correcto funcionamiento del sistema de protección al que tenemos derecho.

No me dan estas líneas para siquiera indicar todo en lo que podemos y debemos mejorar para que el trabajo autónomo alcance la calidad que necesita, que haga que mantener las actividades no se convierta en “misión imposible”. No nos cansaremos en reclamar a quien corresponda que necesitamos un sistema justo, solidario, progresivo y adecuado a nuestra realidad. La realidad de más de tres millones de personas, de las que más de medio millón son andaluces, que, a pesar de los pesares, luchan por seguir levantando la persiana día a día y sacar adelante sus negocios y con ello sus familias.

Por ello, insistimos en exigir coherencia a las distintas fuerzas políticas con representación en el Parlamento Español y que finalicen los asuntos pendientes antes de que la legislatura se agote. Las necesidades de millones de trabajadores autónomos tienen que estar por encima de los intereses electorales, y que dejen de jugar con el colectivo y cumplan con lo pactado.

Inés Mazuela Rosado | Secretaria General de UPTA-A

@InesMazuelaRo

Artículo incluido en el número de marzo de la revista Agenda de la Empresa

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