‘Desigualdades y democracia’, un ciclo organizado por la Fundación Ernest Lluch y el IVIE

La consejera de Conocimiento, Investigación y Universidad, Lina Gálvez, ha alertado de la pérdida de talento de las mujeres porque tienen menos oportunidades en sus carreras académicas y profesionales, y para ello ha tomado como referencia el estudio recientemente publicado por el National Bureau of Economic Research, donde se recoge que mientras que el 60% de los egresados universitarios son mujeres, solo el 20% son catedráticas.

Gálvez ha explicado, en el Ciclo de Diálogos sobre ‘Desigualdades y democracia’, organizado por la Fundación Ernest Lluch y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), que “el talento está igualmente repartido entre hombres y mujeres, lo que ocurre es que las mujeres tienen menos oportunidades en esta sociedad”. Al respecto, ha apuntado que “en España, a pesar de los avances, seguimos perdiendo el talento de muchas mujeres”, añadiendo que “la meritocracia en la sociedad actual es poco menos que un mito y los recursos económicos de padres y madres son factores que influyen más en el futuro de sus hijos e hijas”.

Durante su intervención, ha indicado que, a pesar de que en la universidad pública existe un ambiente inclusivo, sí se da “una exclusión en cuestión de género antes del ingreso universitario y al finalizar la carrera”. Gálvez ha explicado, en el Ciclo de Diálogos sobre ‘Desigualdades y democracia’, organizado por la Fundación Ernest Lluch y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), que “esa diferencia en las elecciones académicas y profesionales de los jóvenes viene marcada por la cultura de procedencia y el modelo educativo, que siguen alimentando un prejuicio firme y latente hacia las capacidades de las mujeres”.

A su juicio, en las universidades públicas andaluzas prevalece “una paridad de género sustancial”, y para ello argumenta que el 54,9% del alumnado esté conformado en la actualidad por mujeres, frente a un 45,1% de hombres. Incluso, esa distancia se acusa aún más en algunas instituciones docentes como la Universidad de Granada, donde el porcentaje se eleva hasta el 58,3%.

Sin embargo, ha aclarado que en la elección de las carreras STEM, sigla en inglés que engloba a las especialidades de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, se demuestra con mayor claridad esa brecha a favor de los hombres, asegurando que “antes de empezar los estudios no es raro encontrar familias que desaconsejen emprender carreras de ciencias experimentales por el nivel de dificultad que conllevan o por no resultar adecuadas para una mujer”. Igualmente, ha apuntado que “tras concluir los estudios, las mujeres tituladas tienen que enfrentarse a un doble castigo; por un lado, a una intrínseca desconfianza que los sectores científicos reiteran hacia ellas; y por otro, a la penalización salarial que se mantiene en todos los sectores considerados tecnológicos.

Frente a la menor participación de mujeres en las carreras STEM, la titular de Conocimiento ha señalado las enseñanzas de la salud, cuidado de personas dependientes o mayores; humanidades y artes esas como las especialidades en las que la preferencia femenina es mayor.

La consejera también ha afirmado que el ámbito educativo es “el sector más expuesto y más vulnerable a la presión social”. Según ha explicado, “en los últimos años se tiende a una simplificación del pensamiento y el lenguaje, lo que se está traduciendo en una reducción de las capacidades de percepción y análisis del entorno”. Al respecto, Gálvez ha aclarado que “las capacidades de análisis no son innatas, sino que se desarrollan gracias a la existencia de microlaboratorios sociales como las familias, las organizaciones sociales o, sobre todo, las escuelas”. Por ello, ha subrayado “el deber de estas instituciones de ofrecer un espacio de pensamiento libre e inspirado en valores inclusivos y democráticos”.

Lina Gálvez también ha puesto el foco en la banalización de la violencia entre los jóvenes, apuntando que “esa aceptación silenciosa de las injusticias acaba por normalizarlas”. Esto hace que “si se tolera y acepta un cierto grado de inferioridad de las mujeres o de las chicas en las escuelas, cualquier tipo de violencia que se desprende de las  relaciones desiguales con los hombres deja de censurarse como debería”, tal y como ha explicitado. Ante esto, la consejera ha asegurado que “las instituciones educativas no deberían eximirse del deber de intervención contra cualquier gesto discriminatorio en sus aulas”.

La consejera ha aclarado que “la democracia es el camino hacia la igualdad porque nos da la posibilidad de participar y cambiar las cosas”. Por su parte, Cristina Gallach, alta comisionada para la Agenda 2030 del Gobierno de España, ha sentenciado que “la tecnología debería facilitar la igualdad de género, pero es necesario que las innovaciones se desarrollen desde una perspectiva inclusiva y no machista”.

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