Ya me gustaría, ya, que la realidad me dejara escribir sobre algo que sabe a dulce, pero como reza el rizo o se eriza el erizo, la realidad se impone brutalmente. Mi primera intención era la de escribir sobre esa crónica blanca que existe, y es verdad: el verano y sus perlas doradas al sol, los “txiringuitos” (ahí me ha salido mi vena vasca), sobre los buenos momentos bajo la sombrilla y un buen libro. Quería traer a éste, mi rincón, un amor adulto con ínfulas de adolescencia tontorrona y mariposas en el estómago.